Ten Un Hogar Feliz

Aun en los mejores matrimonios, las presiones pueden levantarse durante el curso del día las cuales solas solo podrían ser agravios inofensivos, pero si se les permite desarrollarse en un patrón, pueden convertirse en portales de destrucción en las relaciones.

Probablemente el esposo viene a casa después de un día difícil de trabajo y la esposa no ha tenido tiempo de prepararse debido a su día ocupado. El esposo abre la puerta esperando ver una hermosa mujer con una gran sonrisa, con sus brazos listos para abrazarlo, rodeado de hijos felices. En cambio, él encuentra una mujer agotada, malhumorada y descuidada, todavía en medio de su día difícil, el cual continuará hacia la noche, rodeada de niños con hambre y cansados, gritando y llorando por atención. Desafortunadamente, el esposo, habiendo trabajado todo el día, no está listo para lidiar con todo esto y su esposa no está lista para comprender sus necesidades. Entonces, en vez de haber gozo y paz y amor entre ellos, hay incomprensión, impaciencia, palabras ásperas e incluso amargura.

Posiblemente esto suena demasiado familiar. Los que estamos casados enfrentamos días así. Lo importante es no permitir que la noche termine sin lidiar con esos conflictos y resolverlos: ”Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo“ (Efesios 4:26).

Si hay impaciencia, insensibilidad o decepción, sé el primero en decir, ”Hablemos al respecto y permitamos que Dios trate con nuestros sentimientos.“ O, ”Lo siento. Intentaré comprender. Cuéntame.“ Da el primer paso hacia una comunicación abierta, y Dios será tu socio para establecer el tipo de matrimonio que hace que un hogar sea feliz.

Nuestra oración de la tarde - Oremos juntos …

Padre, perdono a mis seres queridos por no llenar mis expectativas. Hazme la clase de cónyuge, padre o ser querido que te complazca. Establece nuestro hogar en el fuerte fundamente de Tu amor. En el Nombre de Jesús, Amén.

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