Detente y Recuerda

David expresa en el Salmo 77 las mismas emociones poderosas que puedes sentir esta noche. Estaba muy angustiado, llorando al Señor con un alma que "se negaba a ser consolada." Dios parecía estar a una distancia interminable cuando David recordaba los días en que cantaba en la noche al Señor. Esto lo hizo sentir aún más deprimido, no amado y rechazado.

Si estás en esta condición esta noche, gimiendo: "¿Cómo salgo de este lío? ¿Cómo puedo ser restaurado?" La respuesta que descubrió David es la misma que comparte el hermano Cerullo en su libro Siete Pasos para la Victoria Personal.

El primer paso fue reconocer quién es Dios. ¡El segundo paso fue recordar!

El recordar sacó a David de su estancamiento. “Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas…Tú eres el Dios que realiza maravillas; el que despliega su poder entre los pueblos” (Salmo 77:11-12, 14, NVI). ¡En los siguientes seis versos, David continuó recordando!

¿Por qué el recordar es una fuerza tan poderosa? Porque cuando recuerdes lo que Dios ha hecho en el pasado, te darás cuenta de que Él quiere actuar tan poderosamente ahora como en el futuro.

Así que detente por un momento. Piensa de lo que Dios te ha salvado desde que naciste de nuevo. Recuerda, Él no ha cambiado; ¡Todavía quiere hacer milagros!

Nuestra oración de la tarde - Oremos juntos …

Padre Celestial, gracias por ser el mismo Dios ayer, hoy y siempre. Gracias por todos los milagros y liberaciones que has realizado para mí. Ayúdame a recordar Tu fidelidad y amor, confiando en que, así como has trabajado por mí en el pasado, ¡trabajarás aún más poderosamente! En el Nombre de Jesús, Amén.

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